En el corazón de la cordillera de Cochamó, en la Región de Los Lagos, cientos de familias de Llanada Grande y Lago Blanco enfrentan una realidad que desafía la vida moderna: la falta de electricidad permanente. Por casi tres años, 280 hogares han vivido con acceso limitado a la energía eléctrica, dependiendo de un generador a petróleo que apenas cubre nueve horas al día, obligándolos a adaptarse a una rutina marcada por la oscuridad y la incertidumbre. Esta situación no solo perturba su día a día, sino que también genera preocupación y una creciente demanda por soluciones concretas y urgentes de parte de las autoridades.
La Dura Realidad de la Vida sin Electricidad Continua
Imagínese que su teléfono se descarga a las 10 de la noche y no puede cargarlo hasta la mañana siguiente. Esta es la experiencia cotidiana de los residentes de Llanada Grande y Lago Blanco, sectores que dependen exclusivamente de un generador alimentado por petróleo, limitando su suministro eléctrico a solo nueve horas diarias. Esta intermitencia energética ha transformado radicalmente la forma en que estas comunidades gestionan sus vidas, desde las tareas más básicas hasta las necesidades más esenciales.
Impacto Directo en la Vida Cotidiana y los Hogares
La precariedad del servicio eléctrico ha generado consecuencias significativas para las familias:
- 🍎 Conservación de alimentos: Rodrigo Álvarez, tesorero del comité eléctrico, subraya la dificultad extrema para mantener los alimentos perecederos en buen estado, un desafío considerable en un sector aislado de la cordillera.
- 🔌 Daños en electrodomésticos: Alejandro Machuca, presidente de la Junta de Vecinos de Lago Blanco, lamenta los constantes daños que sufren sus aparatos eléctricos debido a las fluctuaciones y cortes de energía.
- ⏰ Rutinas alteradas: Desde cargar dispositivos móviles hasta planificar las actividades diarias, todo gira en torno a las pocas horas de electricidad disponible.
La Búsqueda de Soluciones y la Comunicación Municipal
La comunidad ha expresado su frustración no solo por la prolongada espera de una solución definitiva, sino también por la percibida falta de claridad en la información que reciben por parte del municipio. Según José Barría, presidente de la Junta de Vecinos de Llanada Grande, la comunicación ha sido deficiente, incrementando la incertidumbre entre los afectados.
Frente a este escenario, el alcalde de Cochamó, Francisco Donoso, ha manifestado que la reparación del sistema eléctrico debería concretarse en septiembre. La solución propuesta incluye la instalación de una nueva turbina para la microcentral hidroeléctrica del sector. Además, se instalará un generador de emergencia, que ya se encuentra en el lugar, aunque su funcionamiento depende de la llegada e integración de la nueva turbina. La esperanza de los vecinos es que estas acciones finalmente pongan fin a casi tres años de vida a medias, devolviéndoles la normalidad y la seguridad de contar con un suministro eléctrico constante y fiable.